Este conjunto arqueológico al norte de la ciudad de Valladolid destaca por su singularidad: de pequeño tamaño y rodeado de murallas, en su pirámide principal se encuentra un friso de estuco - único en el mundo maya - que representa las fauces de un animal y unos seres alados conocidos popularmente como los ángeles.
A diferencia de Chichén Itzá sigue estando permitido subir a los edificios (impresionante la vista del conjunto desde la cima de la pirámide principal. Tampoco hay las multitudes de visitantes y vendedores que frecuentan el principal sitio del Yucatán.
Ek Balam es una zona arqueológica extraordinaria que lleva relativamente pocos años de restaurada y abierta al público. Quizás por eso la afluencia de turistas es menor que a otros sitios arqueológicos.
Cuenta con dos cosas que le dan un plus respecto de otros sitios. La primera es que todavía se puede subir a las pirámides y entrar en todas las construcciones. La segunda es lla presencia de extraordinarios frisos realizados en estuco.
Los principales edificios que se pueden apreciar en el acceso (la muralla, el Arco Maya, El Palacio Oval, Las Gemelas, las estelas y el Juego de Pelota) son hermosos y de una arquitectura muy bien lograda.
Pero lo que diferencia a Ek Balam de otros sitios, es el último edificio ubicado en la parte norte: la Acrópolis. Tiene 160 metros de largo, 60 de ancho y 32 metros de altura (es decir 8 metros más alto que la Pirámide de Kukulcán en Chichén Itzá. Es el segundo edificio más grande construido por los mayas en la península de Yucatán después de la pirámide de Izamal.
Por todo ello es una visita altamente recomendada que puede ser completada con la del cercano cenote de Ek Balam - a 1,5 km - en el que nos podremos refrescar y comer tras la caminata arqueológica.